ANUNCIOS. PROPAGANDA. COMERCIALES AMERICANOS, ESTADOUNIDENSES. BACON, TABACO, LUCKY STRIKE, MUJER FUMANDO, DESAYUNAR CON BACON. EDWARD BERNAYS. GURÚ DE LA PROPAGANDA.

EDWARD BERNAYS Y LA LEYENDA DE UN BUEN DESAYUNO

Si Edward Bernays os preguntara, ¿cuál es la comida más importante del día? Muchos de ustedes me dirían que el desayuno, pero una pregunta aún más importante sería, ¿cómo sabes que es el desayuno? La mayoría me diría porque se sabe desde siempre o porque lo ha leído en algún u otro artículo sobre nutrición. Otro concepto: ¿Quién no ha sentido nunca el concepto desayuno continental? Las peliculas siempre se encargande repetirlo cómo un valor añadido a su hospedaje. Para responder a todo esto, cómo siempre, hay que ir al origen, que normalmente suele dar bastantes pistas.

Antes de ir al origen de la premisa que afirma que el desayuno es la comida más importante del día, hay que hacer un pequeño tour por la historia para apreciar que comer en este momento del día no siempre ha sido un hábito cómo erronemente nos han explicado, pues el desayuno es un “invento” nuevo ya que durante grandes periodos de la historia de la humanidad no existía.

Por ejemplo, los Romanos -que estaban obsesionados por su dieta- solo comían una vez al día ya que era mejor para la digestión. Este pensamiento duró durante mucho tiempo. No fue hasta la edad media que se empezó a hablar del concepto desayuno y no fue hasta la Revolución Industrial del siglo XIX que -con la regulación de los horarios laborales- se establece el desayuno como parte imprescindible del día ya que los trabajadores necesitaban tener energía.

Prueba de ello es que en el Reino Unido las fábricas comenzaron a dar pastelitos al inicio de la jornada laboral. Aquí también influyó que los hábitos alimentarios estaban cambiando, las personas ya no podían  tener un establo con animales o campo para conrear  alimentos, así queaprovechando que comenzaban a producir en masa el estilo de alimentación y las horas también era susceptible de cambio.

Pero la gran revolución se produce ya en pleno siglo XX donde se producen varios hechos históricos que marcan la evolución de este momento para alimentarse al comienzo del día. Durante el período entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, es decir, allá por el 1920 en Estados Unidos un norteamericano con el nombre de John Harvey Kellogg hirvió por accidente trigo y este se puso duro. Más tarde, cuando lo paso por unos rodillos y lo cocinó creó el primer copo de maíz del mundo, creando una industria más que millonaria.

En la misma época llegamos a la clave de la historia que se centra en el sobrino de Sigmund Freud (primera sorpresa y pista de por dónde irá el artículo), Edward Bernays. Este hombre transformaría el mundo de los hábitos alimenticios, de la publicidad, las relaciones publicas y será recordado cómo uno de los padres del consumismo.

El hijo de Anna Freud -hermana del creador del psicoanálisis- es el responsable de aquel sentimiento de atracción por un elemento que aún sabiendo que no lo necesitas, lo quieres adquirir. Bernays se formó como periodista y ejerció como tal en una revista de divulgación ciéntifica, hecho que provacaba que su tio Freud le enviara sus estudios por si los quería publicar. No publicó ninguno, pero lo que sí acabo sucediendo, fue que el joven Bernays se empapó de todas las reflexiones sobre el psicoanálisis y ayudado por una época de entreguerras en las que sobraba stock, empezó a aplicar las teorias de su tio en la población, primero de EEUU, y más tarde de todo el mundo.

Sus dos libros más importantes son La Propaganda y La cristalización de la opinión pública. El primero porque fue en el que -en 1928- resumió todos sus conceptos y teorias con los que demostraba como los comportamientos irracionales de las personas se podían vincular con los productos que se compraban. De estos conceptos se beneficiarína políticos y empresas que querían situar su producto o idea en la sociedad. El segundo libro se popularizó -lamentablemente para él -por ser uno de los libras de cabezera del propagandista nazi Joseph Goebbels.

Pero su historia como una de las personas más influyentes en la mentalidad de los norteamericanos comienza tras la Primera Guerra Mundial, cuando es contratado por Lucky Strike para vender más cigarillos, en ese momento todos lo hombres fumaban por lo que tocaba convencer a las mujeres.

Una de las acciones más relevantes fue la de contratar a cientos de mujeres para que fumasen en lugares públicos. Otra fue pagar a directores de Hollywood para que las actrices fumasen en las películas. Todo aquello contribuyó a que fumar se comenzase a considerar algo moderno y sofisticado. Las tabacaleras y el propio Bernays se hicieron ricos con aquella campaña. La conquista por las tabacaleras del mercado femenino obedecía a un mecanismo semejante que debía mucho a Freud:fumar era para ellas una manera de apropiarse de un atributo masculino, algo que según el eminente psiquiatra desea inconscientemente toda mujer.

Para volver al desayuno, hay que destacar que fue él el que popularizó el ya tradicional concepto bacon and eggs -una tradición escocesa-. La intención era que su cliente – la Beech-Nut Packing Company- pudiera vender su producto estrella el bacon empaquetado. Así el prestigioso publicista pensó en el único desayuno en el que se consumía este tipo de panceta y recordó que los ingleses la tenían muy presente en sus desayunos, por lo tanto lanzó un estudio con la ayuda de unos colegas médicos. El objetivo era convencer a la opinión pública que la primera comida del día debería ser la más contundente. Envió el informe a 5.000 doctores que aconsejaron a sus pacientes de la importancia de consumir grasas por la mañana.

Este es el origen de lo que en Estados Unidos llaman un Desayuno Continental, es decir, una comida inventada por los escoceses, popularizada por los ingleses y rebautizada por los norteamericanos.

Murió en 1995 a los 103 años de vida. Detrás suyo, Bernays dejó una serie de acciones que ayudaron a mejorar la imagen de firmas con tan mala imagen y tan poderosas como Monsanto, Shell, Boeing, General Motors, Pfizer y Goodyear. Asesoró en cuestión de relaciones públicas a varios presidentes de EEUU, entre ellos Wilson, Hoover y Eisenhower.

En definitiva, un hombre que ha sido capaz de manipular y poner las bases del consumismo del que hoy en día tantas personas son tan esclavas.

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