Los songhai, aproximadamente el 6% de la población de Mali, no forman un grupo étnico, sino una serie de pueblos que hablan lenguas comunes. Históricamente, songhai hace referencia a una casta gobernante del Imperio songhai, el cual dominó el Sahel desde comienzo del siglo XV hasta finales del siglo XVI, siendo uno de los mayores imperios islámicos de la Historia.

Os preguntareis, ¿por qué esta introducción etno-histórica?

Porque con el nombre de “Songhai” se conocerá una de las colaboraciones musicales más innovadoras y llamativas de la historia reciente de la música española.

En octubre de 1987, Ketama realizó cinco conciertos en Londres, donde coincidirían con la musicóloga y productora musical Lucy Durán. Ketama, con dos discos grabados para esa fecha, eran, junto a Pata Negra, los máximos exponentes del llamado “nuevo flamenco”, ese flamenco que quería salir de su hermetismo para fundirse con otras músicas del mundo.

Rápidamente, Lucy Durán puso en contacto a Ketama con Toumani Diabaté, músico que había descubierto en Mali buscando a los maestros de la kora, instrumento de 21 cuerdas que mezcla laúd y arpa. Durán los animó a colaborar. Y acertó.

En abril de 1988, en Madrid, Ketama y Toumani Diabaté, junto al contrabajista de jazz británico Danny Thompson, grabarían el primer disco de su colaboración. El nombre, “Songhai”.

El album es la prueba de la capacidad del flamenco -como arte universal- de adaptarse a cualquier tipo de música; en este caso, a la música tradicional de Mali. A su vez, recuerda la proximidad geográfica entre lo subsahariano, lo árabe y lo gitano/andaluz, todos ellos motrices en el nacimiento del flamenco.

Pese a las buenas críticas de “Songhai”, tuvieron que pasar seis años para que los mismos protagonistas grabasen la que sería su segunda y última colaboración: “Songhai 2”. Este segundo disco, como continuación lógica del primero, persiste en buscar y fundir los sonidos de dos culturas: la maliense y la flamenca.

Como curiosidad, destacar que en el Pirineos Sur de 2016, Toumani y Ketama volvieron a tocar juntos dos décadas después. Veremos si es posible un “Songhai 3”.

Equilibro, armonía, ritmo, mestizaje. “Songhai” es música para aprender, para disfrutar.

 

David García

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