El pasado 23 de octubre, hice un post que hablaba de Big Mouth. Pues bien, esta serie tiene un opening maravilloso, con una canción que me impactó.

Ese día, mientras hacía el post busqué de quién era la canción del opening de Big Mouth. Lo que encontré me fascinó, era de Charles Bradley, la canción era Changes y no solo me impactaba ya la canción, sino el videoclip. Un vídeo basado en su mirada, en su cara, en su expresión. Hay que tener mucho, pero que mucho arte para hacer esto.

Bien, al día siguiente comencé a escuchar su música. Me encantaron sus discos. Yo pensaba: “cómo se parece a James Brown y cómo me recuerda a OttisRedding“.

A la semana de saber sobre este personaje, me decido a hacer un post sobre él. Hago lo primero que hago cuando quiero hablar sobre alguien: buscar en google su nombre, Charles Bradley.

Resultado: primero, veo wikipedia solo en inglés, es decir, nadie en España se ha molestado en traducir su página. Significativo. Pero lo que más me llama la atención son las dos noticias que hay después de ElPaís y de LaVanguardia. Hablan de su muerte y de lo que significó. Abro las noticias y lo que me llama la atención es que murió el dia 23 de septiembre. Un mes exacto a que yo lo descubriera. Me impactó un poco, que extraña casualidad.

Este hombre triunfó a los 63 años. El llamado “Águila chillona” del soulFue imitador de James Brown, su ídolo.

Os hago un copia y pega de lo más destacado para mí del artículo de ElPaís, que es maravilloso.

Sin apenas estudios y dentro de una familia sin recursos, Bradley tuvo que trabajar de todo, sin poder dedicarse profesionalmente a la música. Fueron muchos años pasando por cocinas, oficinas de mensajería y cualquier cosa que le saliera para ganarse unos dólares. Incluso durante una temporada llegó a dormir en la calle. Finalmente, cercano al medio siglo de vida y tras una llamada de su madre para que se fuera a vivir con ella a Nueva York, consiguió un trabajo como imitador de James Brown en un garito de Brooklyn.

Parecía que acabaría sus días así, pero un amigo le convenció para que se dejase caer por Daptone Records, el sello de Brooklyn, erigido en este siglo XXI como una gran casa de la música negra de tintes clásicos. Bradley dejó una cinta de VHS con una de sus actuaciones y, poco después, le contrataron. Empezó como corista, hasta que en 2011, a la edad de 63 años, hizo su debut con No Time for Dreaming, un álbum que, pese a los tics que evidenciaban su deuda con su héroe Brown, fue recibido en el circuito del rhythm and blues norteamericano con los brazos abiertos.

Maravilloso.

Dos discos más, el útlimo “Changes” espectacular. El año pasado le diagnosticaron un cancer que acabó con su vida. Una pena.

Os dejo la misma canción que antes, pero esta en directo. Otra delicia.

 

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