Hay pocos escritores -y menos aún de ciencia ficción- de los que cada año se conmemore su muerte. Isaac Asimov es uno de ellos, ya que cada 6 de abril se recuerda al divulgador y prolífico escritor. Creador de una de las sagas literarias más extensas y reconocidas de la historia: La fundación.

Lo que es indudable de este escritor de origen ruso -creedme, el lugar en el que nació es importante para el sentido de este artículo- es que no dejó a nadie indiferente, ya que nos referimos a un personaje sumamente peculiar. Con una capacidad de crear prácticamente inigualable. Para que os hagáis una idea, se calcula que escribió y editó más de 500 libros, además ha firmado obras en nueve de las diez categorías del Sistema de Clasificación Dewey -el sistema más importante de clasificación de bibliotecas-.

El inventor de la palabra “robótica” fue capaz de escribir sobre temas de Ciencias de la Computación, Información y Obras Generales; Religión y Teología; Ciencias Sociales; Lenguas; Ciencias básicas; Tecnología y Ciencias Aplicadas; Artes y recreación; Literatura; Historia y Geografía; y Filosofía y Psicología, el único campo en el que no editó, aunque hay que destacar que sí lo hizo en algunos trabajos académicos y prólogos.

Fue hacia el 1941 cuando escribió Anochecer, un relato de ciencia ficción que cambió el género y al mismo autor que afirmó más tarde  que “me empezaron a tomar en serio. Con los años quedó de manifiesto que había escrito un clásico”. En 1964, la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de Estados Unidos escogió el texto como “el mejor relato del género jamás escrito”.

También tenía sus peculiaridades, entre las más destacadas, este escritor tenía miedo a los vuelos -solo hizo dos en su vida (ambas cuando estaba en el Ejército)-. Tenía predilección por los espacios cerrados, en los que decía que se concentraba más ya que se sentía bastante cómodo, lo que se conoce por el término de claustrofilia, lo opuesto de la claustrofobia.

Como curiosidad, destacar la visión que Asimov tenía de lo que él vaticinaba -y no se equivocaba- como una gran revolución, se refería a Internet. Este video ayuda a entender la dimensión del personaje que en todo momento denota una visión futurista.

Aunque hay que destacar que Asimov fue el protagonista de uno de los episodios más rocambolescos de la Oficina Federal de Investigación, es decir, el FBI. En la década de los 60, la paranoia en norteamérica por todo lo que podía oler a comunista era alta, y el autor de Yo, Robot fue objeto de de diversos avisos e investigaciones por parte de la organización que dirigía el contundente  J. Edgar Hoover.

Cabe decir que el escritor de origen ruso -véis como tenía sentido en este artículo el origen- era simpatizante del Partido Demócrata y mantenía una ideología progresista. Además, según una carta de un informante del FBI, Asimov había manifestado que la primera planta nuclear se había construido en la Rusia Soviética -un hecho totalmente cierto- pero como tenía el origen que tenía, el avispado investigador pensó que ese era un indicador más que evidente para respaldar su teoría.

Además, hay que añadir que durante el 1965, Asimov fue confundido con un espía ruso con el nombre clave de “ROBPROF”. Uno de los indicios que hacia sospechar del escritor era que se sabía que ROBPROF trabajaba en el mundo académico y el creador de las tres leyes robóticas trabajaba como profesor en la Universidad de Boston. Finalmente, todo quedó en nada.

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