Para entender lo que está pasando hoy en día, no solo basta con hacer un exhaustivo análisis de la actualidad. Es más, haciendo este ejercicio nada te garantiza poder tener una opinión ecuánime, que no equidistante. Te falta la historia para poder comprender el relato, que siempre influye en la construcción de la identidad.

Hay algo intrínseco en la mentalidad española (y sí, meto a los catalanes dentro de esa mentalidad); algo patológico, como si se necesitase un diván y horas con la psicología para poder ir a la raíz de todo y poder volver a sentirte bien y dejar aquella presión en el pecho.

En la psicología intentan ir a tu pasado para ver que patología se repite una y otra vez. Intentan ver el hábito que te perjudica y te recetan un par de acciones que debes autoimponerte. Cuando te las dictan te parecen imposibles de alcanzar, pero, poco a poco, ves que vas cambiando, y a veces, incluso mejoras.

No soy psicólogo, no sé la receta ni el conjunto de acciones que debemos realizar para poder vivir mejor. Pero igual que propongo ir al médico, propongo hacer algo que creo que es necesario. Hacer dos ejercicios, solo dos. No olvidar y perdonar.

Pongo un ejemplo de esto que os digo, y de lo importante que es saber sobre tu historia para no olvidarla. Es necesario saberla para poder hacer un análisis más exacto, saber cuál puede ser la patología de tu sociedad. Pero en el momento que le das la espalda a la información, los dogmas de la sociedad te darán apoderarán de ti y te podrán manipular mejor. En el ejemplo no generalizo, solo pongo un ejemplo muy específico.

Hay dos dogmas en Cataluña que no voy a entrar a valorarlos, solo a exponerlos. Uno: El catalán es aquel que vive, trabaja en Cataluña y se siente catalán. Y dos: Los catalanes estamos oprimidos desde hace más de trescientos años.

Bien, lo que quiero plantear es simple. Puedo entender que personas que sus familias sean catalanas desde generaciones se sientan catalanes y oprimidos (insisto, no entro a valorar esta cuestión, solo la expongo).

Pero que personas que sus familias no son de Cataluña, que sean de otras comunidades autónomas, se sientan catalanes y oprimidos, no lo entiendo tanto. Puedo entender que se sientan catalanes, pero que se apropien de trescientos años de otras generaciones obviando la suya me cuesta de entender. ¿Cómo se puede crear un imaginario obviando el propio y adoptando otro?

Creo que la gente lee poco sobre su pasado. Soy hijo de inmigrantes, y si me dan a elegir con quién debo empatizar más durante una época (por ejemplo, durante las olas migratorias de los 60 y 70) me identifico más con los miles de inmigrantes que llegaron a Cataluña y que se agruparon en barracas. Con ellos empatizo más que con aquellos catalanes que hicieron negocio con los mismos inmigrantes. (Repito, es un ejemplo que no pretende generalizar). Primero, explotándolos laboralmente y exponiéndoles, directa o indirectamente, a vivir en barracas. Y después, especulando con el territorio para ganar mucho dinero y construir viviendas baratas.

Evidentemente ahora estoy construyendo un imaginario donde unos son buenos y otros son malos, e insisto, no es mi propósito porque no todos los inmigrantes son buenos ni todos los catalanes que explotaron laboralmente a los pobres son malos, pero todo lo que he dicho está documentado, no me invento nada. Cabe decir, que hay cosas que se hicieron muy mal y que unos se aprovecharon de otros y que con el dinero que se ganó, algunos están financiando el llamado procés, donde a muchos hijos inmigrantes les están pidiendo que renieguen de su pasado. Por eso creo que no se debe olvidar.

Mi tono es quizá un poco belicista… por eso pido perdonar. Creo que lo que explico no lo escribo con ánimo de venganza, todo lo contrario. Lo que escribo lo escribo con ánimo de perdonar y no olvidar. Sin identidad somos más volátiles en este mundo donde ya cuesta mucho saber quién carajo eres.

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