La curiosidad mató al gato y la curiosidad acabará conmigo. Me encanta intentar descubrir de dónde vienen las cosas y el porqué de su creación. Evidentemente expongo mi punto de vista.

Detrás de cada ley hay un motivo, algo debe pasar para que alguien decida regularlo con una norma.

Pues bien, el derecho de autodeterminación, como concepto, nace después de 1918 en el congreso de los Estados Unidos. El presidente de EEUU en aquella época es Woodrow Wilson, hijo de un pastor presbiteriano. Antes de ser gobernador en New Jersey, fue presidente de la Universidad de Princeton (solo había estado dirigido por clérigos presbiterianos). Un hombre con una visión de la política exterior muy parecida a la de George W. Bush; es decir, sabía muy poco de Europa y creía en la fe como esencia de esta política.

En enero 1918, un mes antes del final de la Gran Guerra, se presenta en el congreso de los Estados Unidos los famosos 14 puntos, los cuales tenían seis objetivos claros, entre ellos y los más destacables son:

– El desmembramiento de los viejos imperios y el reconocimiento del derecho a la autodeterminación a las minorías étnicas y lingüísticas de los pueblos que formaban estos imperios.
– La consolidación del sistema democrático.
– La creación de una Sociedad de Naciones basada en la igualdad entre los astados, al margen de su potencia, y que se convirtiera en el órgano que arbitrara las relaciones internacionales y garantizara la seguridad de las naciones y su integridad territorial, y también la imposibilidad de empezar nuevas guerras.

Todo suena muy bonito, un Obama de la época, pero, al fin y al cabo, lo que pretende es crear un nuevo orden mundial destruyendo las políticas colonizadoras (donde habían dominado los antiguos imperios europeos), para así instaurar las bases que sustenten la época de dominio americano.

Estos serán los puntos que defenderá en las negociaciones del Tratado de Versalles, pero su enfermedad, una gripe española, le hace renunciar a la presidencia y no podrá establecer la Sociedad de Naciones y su intento de descolonización, sobretodo de África.

Lo que sí que consigue es crear las bases de lo que será la ONU y el impulso de la ley de autodeterminación de ésta. Un derecho internacional que pretendía establecer un nuevo orden mundial, obra póstuma del presidente Woodrow Wilson.

 

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