Si tuviéramos que destacar uno de los momentos más emblemáticos de los primeros meses del 2019, es muy probable que muchas personas escogieran al icónico presidente de la cámara de los comunes -el conservador John Bercow– gritando “ORDER” -en el parlamento británico durante la votación del Brexit- con una expresión desencajada, una cara con un color extrañamente rojizo y con una corbata que no olvidaremos nunca.

Una imagen que ha desatado un sinfín de memes y que ha vuelto de descorchar la clásica pregunta que todo el mundo se hace cuando la política del Reino Unido se pone en el centro de la diana: ¿Por qué el parlamento británico es rectangular?

Para responder a esta pregunta debemos hacer un breve viaje en el tiempo hasta la Edad Media, de donde se datan los primeros parlamentos. Para comenzar hay que destacar que la palabra parlamento proviene del francés parler -hablar en castellano-. Por lo tanto los parlamentos nacieron con la intención de controlar el gasto que sus majestades creían necesario para invadir aquello o construir lo otro.

En aquella época solo las iglesias o las catedrales era unos espacios lo suficientemente amplios como para albergar debates de tal envergadura, hecho que marcaron los lugares para el desarrollo de estas prácticas. Por ejemplo, el primer acto parlamentario data del 1.188 en León -España- donde el rey Alfonso IX redactaba los ‘Decreta’ – decretos- en el marco de la celebración de una curia regia en la Basílica de Sant Isidoro.

En Inglaterra el rito comenzó más tarde y el lugar escogido fue la Capilla de St. Stephen en el Palacio de Wenstminster donde se comenzaron ha realizar los primeros parlamentos allá por el 1547. Por lo tanto, hay que reconocer que la escenografía tiene un aire eclesiástico-religioso evidente debido a que todos los parlamentos se han situado en antiguos palacios.

Si observamos el actual recinto podemos apreciar que la disposición de la sala fue sencilla, ya que se utilizaron los muros medievales de cada lado para que se sentaran los miembros. El presidente de la cámara se situaba justo encima del altar, una tradición que se han mantenido en todas las cortes y el atril fue substituido por la mesa de la Cámara. Durante varios años se siguió adaptando el espacio, desde ampliar los asientos ante las nuevas conquistas y pactos -contrucción de la Commonwealth– hasta colocar un falso techo para poder crear un mejor espacio sonoro -evidentemente en aquella época no existían los micrófonos y todo se hacía a pleno pulmón-.

Pero llegó el incendio del 16 de octubre de 1934 en Londres y con él la destrucción de la capilla que tantos debates había presenciado -de los pocos muebles que sobrevivieron a las llamas fue la Table of the House -. Por aquel entonces, el rey ofreció el palacio de Buckingham como nueva sede del parlamento. Allí se podría construir una sala mucho más grande y quizá se podía plantear hacerlas en forma semicircular que era la moda en Europa. Pero el Primer Ministro hizo entender al monarca la importancia de mantener las tradiciones, y más en una época como aquella donde la corriente más extendida era la revolución francesa -y sus desgraciadas consecuencias para los soberanos-.

El rey entendió perfectamente a que se refería el dirigente político y en 1936 comenzó la reconstrucción dirigida por Charles Barry y Augustus Pugin siguendo el mismo modelo que la antigua capilla con un estilo neo-gótico para conservar la tradición arquitectónica. Aunque este no ha sido el único percance al que se enfrentó la singular cámara, ya que en 1941 fue destruida por las bombas nazis.

Cuando se volvió a plantear la reconstrucción, el primer ministro Winston Churchill declaró: “Nosotros damos forma a nuestros edificios y, después, nuestros edificios nos dan forma . En el sistema inglés la eficacia del bipartidismo en el parlamento depende de la relación entre el gobierno y los partidos de la oposición. Y es el deber de los partidos de la oposición contribuir a la creación de políticas y leyes a través de una crítica constructiva, oponerse a las propuestas del gobierno con las que no están de acuerdo y presentar sus propias políticas”.

Por lo tanto se reconstruyó a imagen y semejanza de la original, en la antigua iglesia, de ahí que se mantenga en un espacio rectangular. Y con los mismos problemas de siempre, es demasiado pequeña, hasta el punto que no caben todos los miembros del parlamento -solo hay asiento para 427 de sus 650 miembros, así que en los plenos más concurridos hay diputados de pie y otros que se quedan fuera-.

En 2018 el parlamento británico aprobó otra reforma ya que el mítico edificio necesita de unas reformas urgentes ya que está en un estado de deterioración preocupable. Las obras comenzarán en 2025 y se trasladarán a un sala en la que será una réplica de la existente en los Comunes.

Aunque en el resto de Europa se impuso el hemiciclo con el objetivo de favorecer la formación de mayorías. Durante el siglo XVIII se creyó que una forma semicircular -mucho más teatral a la hora de votar- favorecía a la construcción de los incipientes estados nación. Además se pensaba que con esta disposición se podía conseguir con más facilidad la unanimidad de la cámara, hecho que no ayuda a potenciar el ansiado y necesario debate como si lo hace un espacio rectangular.

Destacar un dato curioso, a la derecha del presidente de la cámara se coloca el gobierno y a la izquierda la oposición, les separa una mesa que mide 3,96 metros, el equivalente a la longitud de dos espadas. De esta manera hay debate, pero sin sangre.

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