La fama es difícil de gestionar. Y no me refiero a ser un famoso que tiene mucha popularidad y que debe controlar que se dice o que no sobre él. Me refiero a la fama que las personas cogen por una acción concreta, por algo que está fuera de contexto y que les cogen en un momento dado y que eso, desgraciadamente, les define aunque no les represente en absoluto. Ahora imaginad que no le pasa a una persona en particular, sino que esto le ocurre a un colectivo determinado, además imaginad que a ese grupo de personas tienen ganas de tildarles de alguna cosa, definirles con un adjetivo que les encuadre de una manera muy específica y así controlarlos mejor.

A lo que queremos hacer referencia es a la leyenda motera impulsada por películas como Easy Raider -donde sale el fantástico Jack Nicholson- y Salvaje -en la que aparece el maestro interpretativo Marlon Brando- para refereirse al 1% de los moteros olvidándose del 99% restante.

Todo comenzó allà por el año 1947 cuando en Hollister, un pueblo de California impulsó una de las concentraciones de motoristas más grandes organizadas hasta esa fecha. El evento fue patrocinado por la American Motorcycle Assosiation (AMA) y un club local con el nombre de Salinas Ramblers MC durante los días 4,5 y 6 de julio de aquel año y no era el único que se convocaba en EE UU. Un fin de semana de carreras y shows que cualquier amante de las motos no se quería perder por nada del mundo. 

Este tipo de festejos se celebraban desde los años 30 pero aquel iba a a ser diferente y lo cambiaría todo. Aquel fin de semana fue un desastre, una actividad que siempre había funcionado aquel año se convirtió en un desmadre. Incluso el primer día, la policía tuvo que obligar a los bares a cerrar dos horas antes de lo permitido ya que muchas personas iban demasiado borrachas y esas imágenes eran muy negativas para un pequeño pueblo californiano que no estaba acostumbrado a ese tipo de visitantes. Durante todo el fin de semana algunos moteros -seguramente el 1% de ellos- no prestaron atención a las actividades impulsadas por los organizadores y se dedicaron a beber como si no existiera un mañana y hacer carreras temerarias por todo el pueblo. No fue hasta que la policía comenzó a amenazar con hacer uso de la fuerza y el lanzamiento de gases lacrimógenos que los alborotadores decidieron dispersarse y marcharse del icónico pueblo de Hollister.

Hay que destacar que durante aquel fin de semana no hay constancia de ninguna persona herida o de propiedades quemadas o destruidas, se puede interpretar que fue una fiesta que se fue de las manos pero sin más que lamentar. Aunque eso no sería lo que se explicaría del famoso fin de semana de Hollister.

Hay varios motivos que influyeron para que todo aquello se convirtiera en un cóctel explosivo. El primero de todos fue que la mayoría de nuevos asistentes eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial, en la que le cogieron el gustillo a conducir una Harley Davison. Muchos cuando volvieron se buscaron una moto y comenzaron a recorrer todo el país, hay que decir que sus pintas no eran las mejores y que bebían como cosacos.

Además hay otro factor que determinó la visión de lo que pasara el fatidico fin de semana de Hollister y fue la difusión de una imagen por la revista Life Magazine, en la que un joven -con cara de haber consumido mucho alcohol- posado encima de su Harley Davison con varios botellines de cerveza sirvió para que la prensa más sensacionalista exagerara hasta extremos insospechados los hechos, tildando a los motoristas descontrolados, agresivos y peligrosos. 

Este es uno de los motivos por el cual la AMA decidió arrinconar a aquellos motoristas con mal aspecto y que, según la moral predominante, dañaron la imagen de los “motoristas decentes”. Aquello propició que aquellos motoristas se sintieran desplazados y que sus actitudes cada vez fueran más virulentas, comenzaron a ponerse un parche en el brazo izquierdo con el símbolo del 1% y no fue sorpresa que un tiempo más tarde apareciesen los Hells Angels y otros grupos nada amigables.

Al fin y al cabo estos motoristas son los responsables de dar tan mala imagen a la sociedad de los moteros. Es por ello que el 99% de los que siempre han sido unos amantes de las motos y han intentado seguir con sus aficiones sin que les encasillen han luchado por revertir esa mala imagen que solo una minoría ha construido.

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