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Maafa (“tragedia”, “desastre” en idioma swahili) es un término que se utiliza desde ciertos sectores académicos africanos para hacer referencia a la presencia activa de Europa en África desde el siglo XV. 500 años que se inician con el tráfico de esclavos y que continúan con el reparto del continente africano en el siglo XIX y el posterior abandono de las colonias en la segunda mitad del siglo XX. Desde una óptica afrocentrista, maafa intenta concitar la invasión, explotación y deshumanización a la que se ha visto sometida África en su relación con Europa.

En Sudáfrica, el concepto de maafa adquiere un sentido realista en la práctica y próximo en el tiempo. Veamos.

En 1652, prácticamente dos siglos después de que los portugueses establecieran las primeras colonias europeas en suelo africano, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales fijó en El Cabo de Nueva Esperanza una estación de aprovisionamiento para aquellos barcos en ruta a la India o a las colonias holandesas asiáticas (Java, Sumatra, las Molucas), con el fin de permitir que los navíos pudieran reabastecerse y que los marinos neerlandeses no murieran víctimas del escorbuto.

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Pronto la estación de aprovisionamiento pasaría a ser una colonia neerlandesa. Con la llegada de más inmigrantes europeos –mayoritariamente de religión calvinista, procedentes de Francia, Países Bajos y Alemania-, la colonia de El Cabo se vio en la necesidad de expandirse hacia tierras interiores. Ello supuso, a lo largo del siglo XVIII, la creación de nuevos asentamientos más allá de las costas sudafricanas, formando sus pobladores un grupo homogéneo de colonos que sería conocido como boers y más tarde también como afrikaners. Los boers (“campesinos” en neerlandés), cuya actividad económica se basaba en la agricultura y la ganadería, serían los primeros colonos europeos en asentarse tierra adentro en África. Cabe señalar también que serían los primeros colonos en utilizar masivamente esclavos nativos en suelo africano. Todo ello suscitará la creación de una conciencia nacional boer que se mantendrá a lo largo de las décadas siguientes.

La conquista de la colonia de El Cabo por parte del Imperio británico en 1803 significó que los boers, que consideraban a los británicos un ejército de ocupación, tuviesen que establecerse más al norte, a través de los ríos Orange y Vaal, donde acabarían proclamando dos estados independientes: Transvaal y el Territorio Libre de Orange. La anglificación y la supresión del comercio de esclavos, por la cual abogaban los británicos desde inicios del siglo XIX, eran dos obstáculos que los afrikaners no estaban dispuestos a permitir por parte del Imperio británico.

Como es de suponer, la expansión de los boers hacia el norte motivada por la llegada de los británicos provocaría los primeros enfrentamientos militares entre los europeos y las poblaciones que habitaban en el África austral. Mfecane (“aplastamiento” en idioma zulú) es el nombre con el que se conoce una serie de movimientos migratorios forzados entre los grupos étnicos autóctonos que culminaron con la unificación de ellos bajo el mandato del rey zulú Shaka. Existe un debate historiográfico para determinar las motivaciones de estas migraciones y la injerencia europea en ella. En todo caso, los zulúes, uno de los pueblos africanos más combatientes contra la presencia europea, acabarían siendo derrotados en 1879 por el ejército británico en la actual Natal, al sudeste de Sudáfrica.

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Tras los africanos, los británicos tuvieron que hacer frente a los boers, que conservaban sus territorios independientes. El principal interés británico en integrar a los estados afrikaners residía, más allá de la unificación de territorios fronterizos bajo la Union Jack, en el descubrimiento de enormes yacimientos de oro en Witwatersland, perteneciente al estado boer de Transvaal, que para finales de 1890 producía más de la cuarta parte del oro del mundo. En 1902, finalmente, se reconoció la victoria británica frente a las aspiraciones boers. Pese a la pérdida de sus repúblicas, los mandatarios afrikaners pudieron mantener el sometimiento ilimitado de los pueblos nativos, aspecto básico para su economía y motivo de enfrentamientos con los británicos. En 1910, tras varios años de negociaciones, se formalizaría la creación de la Unión Sudafricana, acabando así con la existencia de las repúblicas de Transvaal y el Estado Libre de Orange como estados independientes e integrando a estos al Imperio británico.

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La Unión Sudafricana, predecesora de la actual República de Sudáfrica -formada en 1961 tras desvincularse del Imperio británico- sería el estado bajo el cual se instauraría la política del apartheid. En 1946, la victoria electoral del Partido Nacional, aliado con el Partido Afrikaner, profundizaría en la segregación y discriminación que se mantenía desde 1910 por los sudafricanos blancos. Mientras el resto de colonias africanas, en su mayoría entre las décadas de los años cincuenta y sesenta, reclamaban y conseguían su independencia política, en Sudáfrica se institucionalizaba un régimen que privaba de libertades a sus ciudadanos negros. No sería hasta el 1994, tras años de lucha de militantes políticos y de presión internacional, cuando finalizaría este régimen abusivo con las elecciones en las que se impuso Nelson Mandela.

Así pues, observamos como la presencia significativa de europeos, ya sean de origen británico o neerlandés (o del norte de Europa), en territorio sudafricano desde mitad del siglo XVII, motivados por la privilegiada posición geográfica y la abundancia de recursos del territorio, han evidenciado un predominio blanco que se mantendría prácticamente hasta el final del siglo XX.

Maafa. Sudáfrica. Juzguen ustedes mismos

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