La relación entre la Mafia y el arte siempre ha estado influida por el cine. El séptimo arte siempre ha dulcificado todo lo que tiene que ver con la práctica de extorsión y de doble gobierno que el hampa ha practicado. Las versiones de capos como los Corleone o los Soprano siempre nos despierta una dualidad que en el cine está intencionada para que puedas empatizar con el personaje, pero que no se ajusta a la vida real, pues estamos hablando de delincuentes que no tienen ningún pudor en matar a cualquier persona para conseguir su objetivo.

Uno de los mitos más emblemáticos sobre la Mafia es sobre el robo del cuadro ‘La Natividad’ del genial pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio. Se ha fantaseado en que el por entonces ‘capo di tutti capi’  de la Cosa Nostra, Gaetano Badalamenti, mandara robar la pintura por amor al arte -y seguramente como seña de su poder en Italia y en su historia-.

La historia no fue exactamente así, pues Badalamenti -también llamado Don Tano- se enteró del robo por los periódicos, es decir, él no planificó nada. La historia cuenta entre el 17 y 18 de octubre de 1969, unos cacos se colaron en el Oratotio di San Lorenzo de Palermo -donde estubo expuesto durante tres siglos- para robar de manera chapuzera la obra de Caravaggio. El cuadro de unos 2,68 metros de alto y 1,97 metros de ancho pesaba casi 100 kilos. Fue sustraído y nunca más se supo de él, convirtiéndose así en una de las obras de arte robadas más deseadas en el mercado negro.

Don Tano no tardó en hacerse con ‘La Natividad’, pero en 1984 fue detenido en España y extraditado a Estados Unidos.  Fue declarado culpable junto a otros 17 mafiosos norteamericanos y sicilianos por haber introducido en EEUU  heroína por valor de 1.600 millones de dólares.

Fue en este momento cuando algunos de los colaboradores de Badalamenti como Francesco Mannoia y Gaetano Grado comenzaron a cantar. Mannoia afirmó – ante el mítico juez antimafia Giovanni Falcone– que el robo fue tan chapuzero que el cuadro, en muy mal estado, fue destruido. Esta simple declaración le costó muy cara al mafioso ya que Don Tano se vengó de él asesinando a su madre, a su hermana y a su tía. Más tarde, cambió su declaración y la hizo coincidir con la de Grado, que hasta la fecha es la que parece más factible y que apunta a que el cuadro aún existe, aunque a trozos.

Los dos mafiosos confesaron que a principios de los 70 Badalamenti tenía en su poder el preciado cuadro y que este mediante un anticuario suizo -que la leyenda dice que lloró de emoción ante el lienzo-  trozeó la obra pictórica para sacarle más partido. Se vendió tanto en Europa como en los otros continentes. Ahora tanto el gobierno italiano como el Vaticano se han propuesto recuperar la ‘La Natividad’ y es por ello que apelan a la colaboración internacional para que el Caravaggio vuelva a lucir en la pequeña iglesia de Palermo.

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