“A la vejez viruelas”, Michael… Debo confesar que después de terminar el último capítulo de la serie El método Kominsky, Netflix, pensé en la carrera como actor de Michael Douglas y no pude recordar ningún papel que me dejara algo de huella. No quería ser injusta, seguro que habrá hecho trabajos excelentes. Pero no, ¡no recordaba ninguno de sus trabajos!, solo me venía a la cabeza “Espartaco”, protagonizada por Douglas, Kirk Douglas, su padre. ¡Mierda! Me equivoqué de Douglas… Me negué a consultar en Google, quería ser honesta. Pero entonces… ¡bingo, mi archivo “Espartaco” venía con un adjunto! Bien, Michael, finalmente sí que conseguiste hacerte un hueco en mi cerebro de generación milénica. Tomé la decisión de abrir el adjunto y pude leer: “casado con Catherine Z Jones…”. Lo siento Michael, de verdad que lo intenté.

Aunque lo realmente importante es el porqué de hacer este ejercicio de memoria: Michael, me encantó tu interpretación de Norman Kominsky y, ¡acabo de crearte una carpeta entera solo para ti!

Te preguntarás ¿por qué crear la carpeta “El método Kominsky” o –en su defecto–, ¿por qué añadir esta serie a tu lista de Netflix? Estos son los motivos:

Es una dramedia que trata la vejez, la muerte, la amistad, el amor, el sexo, la familia, relaciones intergeneracionales, el trabajo y muchísimos otras temas en una sola temporada de ocho episodios de treinta minutos cada uno y, que te pasará volando.

Un guión, escrito por Chuck Lorre –quién también produce junto a Douglas — inteligente, tierno y algo macarrilla que se centra en el personaje de Sandy Kominsky, un actor que regenta una escuela de interpretación al que da vida mi nuevo amigo Michael Douglas, y en las tres personas con las que comparte su rutina. Además de muchos otros personajes que incluyen cameos de lo más divertidos y variopintos.

Destacar el magnífico trabajo de Alan Arkin (Pequeña Miss Sunshine) interpretando al agente y mejor amigo de Kominsky, el cual en algunos capítulos se llevaría más aplausos que el propio Douglas.

Por último, me gustaría dirigirme a tod@s aquell@s lector@s que, como yo, forman parte de la generación “Y”, “millenial” o, como prefiráis llamarnos: ¡No dudes en verla!, déjate llevar y riéte de los problemas cotidianos de éstos “viejos” (de case media-alta) porque la vida puede ser patética, excitante, tierna, divertida, macarrilla, etc a todas las edades. ¡Ya sabes, nunca es tarde para viruelas!

 

Claudia Font

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