Comienzo por el final, el mejor homenaje que le puedes hacer al gran Quentin Tarantino es agarrar un concepto y desmenuzarlo, por lo tanto, voy a experimentar con la estructura del texto. Espero que me salga bien.

Dejo la crítica de la película para el final y voy con la noticia. Brad Pitt ha confirmado que Tarantino tiene planeado hacer una miniserie en Netflix de la ya célebre película Érase una vez en.. Hollywood. El metraje que finalmente se mostró en todos los cines fue de más de dos horas aunque el primer montaje que hizo el director era de más de cuatro horas y media, por lo tanto podremos disfrutar de la cinta que el realizador tuvo que descartar por motivos de hábitos de consumo en el cine convencional, pero que ahora podremos ver en una plataforma de cine desde tu casa, en lo que sería la madre de los final cuts -a veces imagino que Standley Kubric hubiese tenido a su alcance la tecnología de hoy y las  diferentes maneras de consumir cine-.

Pero hablemos de la Érase una vez en… Hollywood, para comenzar es un claro homenaje a uno de los directores de cine que Tarantino más admira: Sergio Leone, el cual firmó una última gran película con el gran Robert de Niro y James Wood, con el nombre de Once Upon a time in… America. Como siempre el director de Pulp fiction nos ofrece un film que está trufado de millones de referencias al cine.

Para mí es la mejor película del bueno de Quentin. ¿Cómo te atreves a decir eso? Pensaran algunos… pues me parece un película que mejora todos los conceptos con los que siempre ha trabajado, un ejemplo serían el ritmo y los personajes. No sé si se han dado cuenta que la película no va de casi nada, simplemente explica unos días y en muchas escenas no pasa nada, casi son prescindibles para explicar la historia aunque no disfrutarías tanto después con ella. Bajo mi punto de vista encuentra la deconstrucción en el momento de explicar la historia y mantenerte enganchado sin que pase algo, y eso es una genialidad.

En lo que respecta a los personajes, durante la película hace algo que muchos directores pretenden y pocos consiguen, hablar de la esencia de los protagonistas. Estos se entienden más y se sabe más de ellos cuando están conduciendo, bailando, mirándose al espejo o simplemente caminando que no explicando lo que sienten. Para muchos esas escenas las apreciarán con una ausencia brutal de ritmo, pero así era como se explicaban antes los personajes, no como ahora que necesitan más de una hora de película para entender que piensan y que quieren hacer y te dejan con la sensación de que has perdido el tiempo intentándolos entender. En cambio, en esta película se entiende todo, con una acción cotidiana se sabe todo de los personajes, y esa es la grandeza de Tarantino como realizador y escritor, que en este film muestra su capacidad llegando a la excelencia. Resaltar que si los actores no estuvieran al nivel que están no sería tan nítida la esencia que muestran.

Hay varias escenas que son una maravilla, yo destacaría un par para no hablar de toda la película -sinceramente, hablaría de todas- pero destaco dos. La primera es en la que Leonardo Dicaprio debe rodar una escena en la que interpreta a un vil villano. Cabe decir que los registros que ofreceDicaprio es innolvidable, toca espacios del actor que no todos los interpretes se atreven, además parece que ha nacido para hacer este tipo de papeles duales y extraños, se le nota cómodo y se agradece. Pues bien, esa escena es una de las mejores en las que se explica cómo se desarrolla la mente de un actor ante un rodaje o ante un reto en el que piensan que no estarán a la altura -algo bastante común en el mundo de la interpretación-.

Otra de las escenas más impactantes de la película es cuando Brad Pitt debe ir al rancho del psicópata de Charles Manson. En esta secuencia podemos apreciar cómo Tarantino es el maestro del ritmo, casi es una película dentro de una película da mil giros el argumento y el director no deja de jugar con el espectador, una gozada maravillosa que provoca en menos de 30 segundos pasar del miedo a la risa.

Una maestría narrativa que Tarantino no deja de exponer en todo el film y que sólo he destacado dos momentos pero hay muchos más (siempre que suena la música es porque está sonando por algún reproductor en cada escena; o los homenajes que hace al gran Hitchcock).

Otra de las cosas que más me ha impresionado y con el que se ha ganado un renovado respeto el afamado director es con el mensaje de la película, va en contra de los hippies y de la cultura del buenísmo, una exposición que no hacen demasiados artistas más preocupados por caer bien a sus seguidores que de crear arte sincero. Te gustará más o te gustará menos lo que quiere trasmitir Tarantino pero lo que es indudable es que los que dice lo dice con honestidad, algo que en la industria cinematográfica carece y que se echa mucho en falta.

Y lo mejor de todo es que dentro de no mucho tiempo podremos volver a disfrutar del film con un concepto totalmente diferente, con una extensión de más de dos horas que para los que nos encanta el cine que propone Tarantino es una de las mejores noticias que podíamos recibir.

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