Fue casualidad, pero nada más maravilloso que la casualidad te cambie la vida.

Bien, quizá me he excedido, la vida no me cambió, pero sí mi manera de mirar y escribir comedia.

El dominio del ritmo es absoluto, tiene veinte mil elementos para hacer reír y se combina con un talento maravilloso para que tu tipo de carcajada sea diferente, aunque al fin y al cabo sea una carcajada.

Además, te impresiona siempre, siempre sale por el lado por el que tu cabeza no apostaba, la historia se pone del revés y vuelve al derecho, pero entre la risa y las vueltas de guión siempre acabas con ganas de más.

Es una serie que se interrumpió, mejor dicho, la cancelaron  en el 2006 y que Netflix la recuperó en el 2016.

Cabe decir que la última temporada es magnífica y que intentan hacer algo, pero quizá no les salga del todo.

Aún así sumamente recomendable.

 

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